Cuándo NO te conviene un desarrollo a medida
Vendemos desarrollo a medida, así que en teoría nos convendría que todo el mundo pensara que necesita uno. No es así, y decirlo en voz alta nos ahorra reuniones a nosotros y plata a quien nos escribe.
La primera señal de que no hace falta un desarrollo nuevo: tu problema ya lo resolvió alguien, y ese alguien somos nosotros mismos. Ocho productos —Base, KM0 CRM, PlanB, Club de Beneficios, MiBoxi, LeadRadar, TicketSur, CulturaNQN+— cubren un rango amplio de operaciones. Si tu caso se parece a alguno, adaptarlo cuesta una fracción de construir de cero y se pone en marcha en semanas, no en meses.
La segunda señal: tu proceso no tiene nada que lo haga distinto. Si tres proveedores del rubro ya resuelven exactamente lo mismo que necesitás, probablemente exista una herramienta genérica que lo cubra sin que haga falta escribir una línea de código a medida.
El desarrollo a medida empieza a tener sentido cuando pasa lo contrario: cuando el proceso tiene una particularidad real —una regla del negocio, una integración con un sistema viejo, un flujo que nadie más en tu rubro necesita igual— y forzarlo dentro de una herramienta genérica implicaría resignar justo lo que te diferencia. O cuando ya tenés el conocimiento de un rubro y querés convertirlo en un producto que vendas vos.
La forma más simple de saber en cuál de los dos casos estás: contanos el proceso. Si entra en uno de los productos, te lo decimos en la primera charla y esa charla no tiene costo. Preferimos esa conversación incómoda antes de empezar, a una factura grande después.
¿Charlamos sobre tu empresa?
Contanos qué proceso te está haciendo perder tiempo, o qué producto te interesa. Sin vueltas.
Respondemos el mismo día